Coordino La Casita de la Resiliencia como un espacio educativo, vivencial y preventivo. Mi trabajo con jóvenes y adultos me muestra constantemente la importancia que implica reconocer y validar las emociones, necesidades, cualidades y modos de ser, y lo significativo que resulta que encuentren palabras y acompañamiento desde temprano.
Con las infancias, mi lugar en La Casita no es realizar psicoterapia dentro del grupo. La propuesta consiste en preparar un ambiente cuidado y ofrecer experiencias de psicoeducación emocional con inspiración Montessori, acordes a cada edad. A través del juego, la exploración y la vida compartida, buscamos promover el desarrollo integral, la salud mental y la autonomía, fortaleciendo progresivamente el autoconocimiento y la confianza en sí mismos.